¿Cómo tener una mente fuerte con la Psicología Cognitiva?

Tener la mente fuerte es ser una persona sosegada, centrada en el presente, alegre incluso en la adversidad,  apreciativa de todo lo que nos rodea y de quienes nos rodean, atractiva por dentro y por fuera y sin temor.

Puedo convertirme en una persona así sólo con esfuerzo y perseverancia. La rapidez de esta conversión depende del punto de partida en el que nos encontremos.

¿Cómo hacerlo? La Psicología Cognitiva nos presenta tres pasos para lograrlo:

1) Orientarnos a buscar el bienestar interno, teniendo en cuenta que la felicidad está en nuestro interior y no en la realidad externa así como convencernos de que sí podemos revertir nuestras emociones.

Esto implica concentrarse en cómo funciona nuestra mente; por ejemplo: “¿Qué he hecho para ponerme mal?”, “¿Qué estoy pensando?”, “¿Qué me estoy diciendo a mí mismo cuando sucede alguna adversidad?”, “¿Qué estoy haciendo para sentirme así?”.

La respuesta siempre estará dentro de nosotros, no afuera. A partir de eso nos daremos cuenta que podemos crear siempre diferentes perspectivas de todas las situaciones que vivimos, de manera que puedan convertirse en interesantes y gozar de ellas.

2) Saber renunciar a todo, a cualquier cosa que nos falte o pudiese faltar, lograremos sentirnos bien cuando veamos que podemos vivir felices con menos cosas de las que tenemos. Debemos tener en cuenta que los seres humanos solemos “inventar” necesidades y exigencias y creemos que necesitamos mucho para estar bien; “deseamos el paraíso” pero este deseo nos proporciona infelicidad como depresión, ansiedad, obsesiones, celos, etc. y nos lleva por naturaleza a hacer comparaciones con los demás, éstas pueden darse siempre y cuando sean comparaciones sanas y las evaluemos constantemente a partir de nuestras experiencias vividas.

Por ejemplo podemos renunciar a la seguridad económica, pues podríamos ser felices incluso sin dinero (Cubriendo las necesidades básicas, claro). Así, si perdemos el trabajo y no somos capaces de vernos bien sin él, siempre tendremos miedo de perder el que tenemos, lo que hace que nos estresaremos fácilmente y que no disfrutaremos de él. Podemos renunciar también a la aprobación de  los demás y renunciar a tener compañía, debemos ser conscientes de que podemos vivir sin eso y que la madurez exige saber ser felices incluso en completa soledad. Podemos renunciar a la comodidad y la tranquilidad esto implica ser felices por ejemplo en una ciudad sin paz (con atascos, ruidos, etc.) o poderleer un libro mientras hayna niños que juegan y discuten. Podemos incluso, renunciar a la vida, ésto implica no temer a la muerte, implica vivir el presente con pasión, como si no fuese a haber mañana.

3) Apreciar lo que nos rodea, se refiere a apreciar la naturaleza, disfrutar de pequeñas cosas, apreciar el arte, la música, apreciar a los demás y agradecer por todo de lo que podemos disfrutar y experimentar. Para todo esto es necesario hacer las cosas “un poco más despacio” y pararse de vez en cuando para mirar con apertura mental.

Luego de una práctica constante, diaria, podremos dominar estos tres pasos y convertirnos en personas con mente fuerte, capaces de revertir nuestras emociones y capaces de evitar sugestionarnos negativamente pues ésta hace que al final lo que creemos, suceda.

Debemos analizar la actitud que tenemos hacia estos tres pasos y cambiar las creencias que impidan realizarlos.

El cambio de creencias se da, cuando identificamos los pensamientos que hay detrás de nuestras emociones y buscamos un argumento o sustento objetivo que nos lleve a evitar perturbarnos, a evitar pensar que lo que sucede es “terrible”, a revertir nuestras emociones con un diálogo interno y de ser necesario con un debate con nosotros mismos, todo esto confiando en que sí podemos revertir nuestras emociones y ser felices en cualquier situación en la que estemos.

Las siguientes preguntas hacen referencia a cómo buscar los argumentos que necesitamos, por ejemplo: “¿Existen otras personas que nunca han poseído eso que yo temo perder y,  pese a todo, son felices?”, “¿En qué medida tal adversidad me impide o impediría hacer cosas valiosas por mí o por los demás?”, “¿Si no lo logro, sería el fin del mundo?”. Al respondernos confirmaremos de que sí existen personas que son felices con muy poco y siempre hay cosas valiosas para hacer que nos pueden llenar y convencernos de que preocuparnos produce una emoción que puede ser hasta paralizante.

El resultado entonces, de nuestro diálogo interno y debate es convencernos de que lo que está pasando, no puede impedir que seamos felices, porque estamos vivos y tenemos muchas posibilidades de disfrutar, independientemente de lo que suceda.

Práctica, esfuerzo y perseverancia son la clave para aplicar estos tres pasos y lograr una mente fuerte.

 

Magali Rázuri

Autor entrada: magalirazuri

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